PREMIAR AL CULPABLE.
Como acabar con los sueldos irracionales de los directivos bancarios, que incluso los cobran cuando fracasan. Es lo que el titular del Tesoro de EEUU, Tim Geithner, y el presidente de la reserva federal, Ben Bernanke, tuvieron que escuchar ayer como exigencia inmediata de los congresistas norteamericanos. Es lo menos que podían esperar ante el escándalo de lo ocurrido en la mayor compañía aseguradora del mundo. AIG, que va a suponer un punto y aparte en el modelo de retribución de los directivos de grandes compañías de servicios. AIG fue intervenida a finales del mandato de Bush,
Para lo que se aportaron 182.500 millones de dólares del erario. Entonces nadie advirtió, o quien lo sabía calló lo que incluye a Geithner, por entonces gobernador de Banco de Nueva York , de que los directivos de AIG tenían cláusulas de contrato blindadas y que les garantizaban el cobro de premios por cumplimiento de objetivos (bonus) por valor de 165 millones de dólares. De los 400 agraciados un 10% ya ha abandonado la compañía, un tercio ha devuelto la paga. Por su parte, para apaciguar el escándalo de que con el dinero público se paguen recompensas indebidas a directivos que han fracasado estrepitosamente, el Congreso de los EEUU impulsa una ley que va a gravar en un 90% a quienes los hayan cobrado. Es una vía de poca seguridad jurídica, porque no se pueden hacer leyes que no sean de aplicación general. Sería más lógico condicionar la ayuda pública a que se despida a directivos ineptos, sin indemnización.
La Administración de Obama, en sintonía con lo que ya se está proponiendo en la UE, ha de incluir ese principio regeneracionista en la cumbre del G-20.
NR.-Este reportaje es una transcripción del diario El Periodico del dia 25/3/2009.
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